Nombre común: Morera
Nombre científico: Morus alba
Hábitat: Es una planta de Oriente y es muy difícil saber con exactitud su área de distribución natural ya que se cultiva desde antiguo y sus semillas son fácilmente transportadas por las aves.
Observaciones: Su principal uso, que explica su extensión por todo el mundo, es la alimentación del gusano de seda (Bombyx mori) con fines comerciales (sericultura), aunque también es un buen forraje para el ganado. Muchos de nosotros, de niños, hemos criado las larvas de las mariposas de este gusano con las hojas de la morera por estudio o puro ocio. Hubo industrias de la seda en muchos puntos de Murcia, Andalucía, Comunidad Valenciana, ambas Castillas, Aragón, Madrid —existe todavía la Casa de la Seda, del siglo XVII en Aranjuez, donde quedan ejemplares cercanos a los 300 años—, e incluso en Canarias.
El filósofo chino Confucio, hace unos 2500 años, en sus comentarios en Los cuatro libros clásicos, dijo: «Para que los ancianos puedan cubrirse con vestidos de seda, es necesario plantar moreras alrededor de los campos, con lo que las mujeres puedan dedicarse a la cría de gusanos de seda...». En el siglo I, el filósofo y político hispano-romano Séneca, en su obra De beneficiis, escribió: «Veo vestidos de seda, si pueden llamarse vestidos, en los que hay unos tejidos en los que no hay nada que pueda proteger el cuerpo, ni siquiera el pudor», de manera que en varias ocasiones el Senado romano prohibió su importación.
Su madera tiene una tonalidad clara y amarillenta y se considera de buena calidad por aguantar los cambios de humedad sin deformarse. Se usa en tornería, carretería, ebanistería y para confeccionar pequeñas piezas como mangos de herramientas y aperos de labranza. Hay un curioso apunte literario que aparece con la descripción de los instrumentos de la fiesta de los tártaros en la novela Miguel Strogoff, de Julio Verne: «La dutara, especie de mandolina de mango largo de madera de moral, con dos cuerdas de seda retorcida y bien acordadas por cuartas...». También el viajero escocés Wilfred Thesiguer describió, en su crónica Los árabes de las marismas, el uso de la morera: «No había madera adecuada para canoas en el sur de Irak. Los constructores de canoas apreciaban la de morera del Kurdistán para las cuadernas, y para las planchas utilizaban maderas importadas».

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